1- ¿Cuál es el auténtico origen del SIDA?
2-¿Cómo seria una breve historia del SIDA?
3-¿Desde cuando existe el SIDA, y a cuantas personas ha
afectado ya?
4-¿Es lo mismo ser seropositivo que tener SIDA?
5-¿Están bien definidas las formas de contagio del SIDA?
6- He oído que los condones no son totalmente eficaces para prevenir el SIDA por transmisión
sexual. ¿Que hay de cierto en ello?
7-¿Son acertadas las campañas que se hacen contra
el SIDA?
8- ¿El SIDA tiene cura, o no?
1- ¿Cuál es el auténtico origen del SIDA?
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA en español y AIDS en inglés) es una enfermedad de transmisión mayormente sexual que se debe a una mutación o cambio en un virus propio de una especie de mono africano, que pasó a la sangre humana y allí se ha adaptado y reproducido. Se conocen casos, estudiados posteriormente, de personas africanas que se infectaron hace 40 o 50 años, cuando ni la enfermedad ni el virus estaban descritos con perfección.
2- ¿Cómo sería una breve historia del SIDA?
La corta historia de la enfermedad está salpicada por varios acontecimientos importantes. Después de descritos los primeros casos en 1981 entre los homosexuales, en 1983 Luc Montagnier descubre el agente causante: el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). En 1985 ya estuvieron disponibles las pruebas para analizar qué sangre contenía o no el VIH. En 1983, se manifestó la epidemia del SIDA también en personas heterosexuales, y en 1985 se habían contabilizado casos en todos los continentes.
Seis años después de su detección, en 1987, se crearon diversos organismos para tratar de contener la rápida propagación.
También en esta fecha, la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense, la FDA, autorizó el primer fármaco para tratar el SIDA. La terapia triple antirretroviral no estuvo disponible hasta 1996. En la actualidad, se investiga en la obtención de una vacuna que frene al virus.
3- ¿Desde cuándo existe el SIDA, y a cuántas personas ha afectado ya?
El SIDA cumplió 20 años en el 2001 con 22 millones de muertes y se le considera como la epidemia del siglo XX. Algunas organizaciones como la ONU anuncian que lo peor está por llegar. Con datos de mediados del 2001, 36 millones de personas están infectadas por el virus, la mayoría de ellas en el África sub-sahariana. En muchas partes de mundo la epidemia está en fases iniciales.
4- ¿Es lo mismo ser seropositivo que tener el SIDA?
El virus VIH es el agente que provoca el SIDA. Se dice que alguien es seropositivo, cuando ha dado positivo a la prueba con la que se localiza el VIH en una muestra de sangre. Sin embargo, se reserva hablar de que una persona tiene SIDA para cuando sus niveles de defensas (CD4) están por debajo de 200. El VIH realiza un trabajo destructivo, y cuando nuestro sistema defensivo de la sangre, el sistema inmunológico, está bajo mínimos, es cuando le sobreviene a uno el SIDA, con las enfermedades asociadas que ello conlleva. Por lo tanto. Rigurosamente se puede decir que toda persona con SIDA es seropositiva, pero no todos los seropositivos tienen aun el SIDA.
5- ¿Están bien definidas las formas de contagio del SIDA?
Si, se puede resumir en tres modos de contagio:
1º por relaciones sexuales,
2º por la relación materno-filial durante el embarazo, y
3º por medio de contacto con sangre contaminada (transfusiones, jeringuillas).
Cualquier relación sexual con una persona seropositiva aporta el riego de que se haya producido contagio a la persona sana. Una madre puede transmitir la enfermedad a su bebe al dar a luz o al amamantarlo. Por último, las personas que utilizan y comparten jeringuillas en el uso de la droga tienen gran riesgo de contaminarse con el VIH y otros virus.
6- He oído que los condones no son totalmente eficaces para prevenir
el SIDA por transmisión sexual. ¿Que hay de cierto en ello?
Cierto, hay muchos estudios científicos que demuestran el riesgo del uso del condón. Son diversas las razones: mal uso, frecuentes roturas, porosidad del látex, minúsculo tamaño del VIH, junto con las frecuentes circunstancias del abuso del alcohol o drogas. Los estudios aseguran que se mantiene un riesgo de entre un 12 y 30 % de que exista contagio. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asegurado que "el preservativo no elimina el riego de contagio", añadiendo que en materia sexual "la continua fidelidad con una persona no contagiada asegura al 100% el no contagio". Muchas campañas contra el SIDA recaen en una publicidad engañosa cuando aseguran que el uso del preservativo evita la transmisión del SIDA.
7- ¿Son acertadas las campañas que se hacen contra el SIDA?
Si nos remitimos al progreso del SIDA a nivel mundial, parece que las cifras nos dicen que en términos generales, no están siendo eficaces las campañas contra el SIDA. Sería imprescindible informar sobre qué es el SIDA y cómo se transmite hasta en el último rincón del planeta. Se ha hecho mucho en esta dirección, pero lamentablemente las autoridades olvidan que con informar no basta, sino que es necesario formar. Mientras haya personas que estén dispuestas a jugar con el riesgo de contagio, el SIDA seguirá progresando.
La educación se ha dicho siempre que es el arma que los pueblos deben usar para cuidar su salud y conseguir el progreso social. Si los que gobiernan los pueblos no promueven la educación y los valores humanos y familiares que ello conlleva, tenemos SIDA para muchas décadas más y en continua expansión. La fidelidad familiar, la auténtica educación sexual, el rechazo de las drogas, etc. son valores que se debe transmitir a los ciudadanos cualquier gobierno que se precie.
8- ¿El SIDA tiene cura, o no?
En términos generales, la respuesta es no. Una vez que la persona se ha infectado de VIH, no hay quien se lo quite. Lo que es cierto, es que afortunadamente, sobre todo en los países desarrollados, se dispone de medicamentos que frenan la reproducción del VIH, logrando con ello que en muchas personas no les sobrevenga el SIDA. En esas personas, la infección por VIH se convierte en una enfermedad crónica. Si una persona infectada no recibe ningún tipo de tratamiento, lo normal es que en 6 ó 10 años se le desarrolle el SIDA y fallezca. Si recibe tratamiento, no está exenta de la posibilidad de efectos secundarios negativos.
El desarrollo de la enfermedad se produce de forma distinta en los países ricos que en los pobres; en los primeros, los enfermos pueden acceder desde 1996 al tratamiento antirretroviral, mientras que los segundos no pueden costearse los fármacos. Es por ello, por lo que se demanda un esfuerzo de solidaridad por parte de compañías y gobiernos, hacia los países pobres, para que puedan disponer de fármacos a precios asequibles.
Las personas con SIDA precisan de todo el apoyo de familiares, amigos y organismos asistenciales, para sobrellevar esta enfermedad sin cura, pero ante la que una actitud animosa de lucha puede ser decisiva.
Buenas campañas contra el SIDA
Comité Independiente Antisida
A nivel global, en cualquier parte del mundo, es importante y edificante que haya declaraciones valientes de personajes famosos para arrastrar a la población con su ejemplo. Así, por ejemplo, el descubridor del virus del SIDA, Luc Montagnier, se comprometió realmente hace años, cuando al hablar de cómo deberían ser las campañas contra el SIDA dijo:
"Son necesarias campañas contra prácticas sexuales contrarias a la naturaleza biológica del hombre.
Y sobre todo hay que educar a la juventud contra el riesgo de la promiscuidad sexual y del vagabundeo sexual".
También el ex-jugador de baloncesto Magic Johnson, después de contagiarse de SIDA y abandonar la práctica profesional del deporte, hizo muchas tareas de información sobre el SIDA. Con unos comienzos dubitativos acerca de los mensajes más adecuados, terminó admitiendo que para los jóvenes el verdadero "sexo seguro" era abstenerse de él. También existen declaraciones de estamentos oficiales en pro de las buenas costumbres:
En la Declaración de Londres de la Cumbre Mundial de ministros de sanidad de 1988 se dijo:
"Es necesario que las campañas de prevención contra el SIDA arranquen de más atrás, y no dejen de lado los diferentes modos de vida y los valores humanos y espirituales y protejan los derechos humanos y la dignidad de las personas".
El artículo 8.31 del Programa de Acción de la Conferencia del Cairo de 94 dice que, al informar sobre el SIDA, hay que "hacer hincapié en la modificación del comportamiento". El artículo 8.35 de dicen que "el comportamiento sexual responsable, incluida la abstinencia sexual voluntaria, para prevenir la infección por el VIH debería ser objeto de promoción y estar incluido en los programas de educación e información". Francisco Parras, Director del Plan Nacional contra el SIDA en España, en 1997, recordó que las recomendaciones internacionales enmarcadas en España en las campañas escolares, también aconsejan retrasar la edad de inicio de las relaciones sexuales y evitar la promiscuidad sexual, pero sus campañas no tienen efectos sino que directo o indirectamente promueven lo contrario.
Por otro lado, hay ejemplos de verdadera educación en algunas campañas oficiales. Por ejemplo el Ministerio de Sanidad belga realizó una campaña sobre el SIDA en 1991 dirigida especialmente a los jóvenes, sin recomendar el preservativo. La campaña insistía en el amor vivido con responsabilidad. El principal instrumento de la campaña era un vídeo para escuelas y televisión. En él aparecen dos jóvenes que conversan; uno de ellos dice:
"No sé que es el amor, y la prueba es esta enfermedad que me corroe… y se nos habla del amor como si fuera una cuestión de fontanería".
En Suiza la Oficina Federal para la Salud llevó a cabo una campaña similar, con el lema: "La continuada fidelidad recíproca detiene el SIDA".
En Kenia y en Zambia los gobernantes prefieren educar a la población para convencer a sus ciudadanos de que cambien sus hábitos sexuales, promoviendo la fidelidad y abstención. El presidente de Kenia, Daniel Arap Moi había declarado en 1999 que su gobierno no impulsaría el uso de preservativos porque estos favorecían el desarrollo de la epidemia. No obstante, en el verano del 2001 los ministros del gobierno de Kenia decidieron importar y difundir entre la población millones de preservativos, aunque el presidente, Daniel Arap Moi, pidió a la población que se abstenga por dos años de tener relaciones sexuales promiscuas para "salvar a una generación" de contagiarse de SIDA... Moi declaró que "Como presidente del país me siento avergonzado por la necesidad de tener que gastar millones en la importación de preservativos, lo que podría evitarse fácilmente por aquellos que van a utilizarlos".
Por esas fechas, la Iglesia Católica de Kenia emitió un comunicado en el que afirma que "importar tal cantidad de preservativos implica que el Gobierno acepta la promiscuidad". Asimismo el secretario general del Consejo de Imanes de Kenia, Sheij Mohamed Dor, consideraba que el país "comete un suicidio" al comprar tal cantidad de preservativos, pues ello animará a los jóvenes a experimentar con el sexo y, cuando se acaben, a practicarlo sin protección, con lo que el SIDA aumentará.
Níger, Kenia, Zaire, Guatemala, Burkina Faso son ejemplos de países donde algo se ha hecho en materia de educar en la fidelidad y monogamia.
El caso de Estados Unidos es claro al respecto del giro que están empezando a dar las campañas de educación sobre el SIDA, y de educación sexual en general, en las escuelas. Desengañados de los efectos contraproducentes que han producido años de liberalidad sexual, están resultando ser muy positivos los programas de educación sexual basados en la abstinencia que desde fundaciones u organismos oficiales llegan a las escuelas. Los embarazos de adolescentes y la epidemia de todo tipo de enfermedades de transmisión sexual han llevado a diversos Estados a cambiar. Bush el nuevo presidente, ha decidido aplicar más fondos a estos programas de educación sexual.
La Iglesia Católica realiza una gran labor en la prevención del SIDA en el África subsahariana. Además de dirigir infinidad de hospitales donde ayudan a morir a personas que nadie quiere atender, promueve el cuidado de los millones de huérfanos que causa el SIDA, y difunde una cultura de la fidelidad y abstinencia. En aquellos países africanos donde la iglesia tiene más implantación es donde menos está avanzando la epidemia del SIDA. Mientras que algunas personas argumentan peregrinamente que la moral de la iglesia dificulta la prevención del SIDA, la experiencia demuestra lo contrario, ya que las personas fieles a la moral están más protegidas que nadie. En Uganda, Tanzania y Nigeria se han formado grupos de jóvenes, promovidos por religiosos, sacerdotes y laicos católicos, que se dedican a la lucha contra el SIDA. Los jóvenes se comprometen a luchar contra el SIDA, comenzando por sí mismos y buscando la adhesión de sus compañeros de escuela, por medio de la continencia sexual hasta el matrimonio.
El caso de Uganda es ejemplar, en un estudio presentado por la agencia de la ONU sobre el SIDA, se observa que entre 1989 y 1995 ha disminuido en un 10% la fuerza de la epidemia, y la encuesta reconoce el cambio de actitud de los jóvenes que han comenzado a retrasar su primera relación sexual, difiriéndola al matrimonio.
Recientemente, la hija mayor del reciente nombrado presidente de México Vicente Fox, Ana Cristina, de 21 años, se ha puesto al frente de una campaña que pretende evitar embarazos precoces entre adolescentes promoviendo la abstinencia sexual. Esta campaña se desarrollará bajo el lema «Que no te dejen colgada», y anima a las jóvenes a no dejarse engañar. La campaña con cobertura en los medios de comunicación quiere reducir el índice de jóvenes madres solteras, y consiguientemente otros problemas, como el SIDA, que también se derivan de la promiscuidad sexual.
Son estos ejemplos señalados, los que nos indican que desde estamentos oficiales, o desde fundaciones, u ONG se pueden hacer las cosas de otro modo. Es cierto que educar requiere más tiempo, pero los frutos son seguros.
Dentro de las buenas campañas contra el SIDA, realizadas por estamentos gubernamentales o no gubernamentales, que las campañas contra el SIDA o contra cualquier otro mal (tabaco, alcohol, droga, cáncer, fuego, accidentes de tráfico, etc.), deben de ser campañas "en positivo".
Las campañas contra el SIDA, si son realmente contra el SIDA, siempre habrán sido en positivo. Ahora bien, no secuestremos el lenguaje, y no utilicemos solamente la palabra positivo para un cierto tipo de campañas contra el SIDA. Según ese criterio, serían campañas en positivo las que hablaran de la felicidad de la familia unida, de la vida sin drogas, etc. Para los que siguieran este criterio, el resto de campañas contra el SIDA, las que hablan de la desgracia de la enfermedad, del progreso del SIDA, de los daños de la droga, serían, por exclusión, campañas "en negativo". No. Las campañas contra el SIDA, si son realmente contra el SIDA siempre habrán sido en positivo. Pero vamos, no obstante a hacer una discusión de todas las campañas positivas: las que hablan de desgracias, y las que hablan de la felicidad de vivir con salud.
Las personas con cierto nivel cultural, son personas más libres, y saben enjuiciar con mayor exactitud los pros y los contras de las acciones humanas. Se dice que el hombre es el único animal que tropieza una y otra vez en la misma piedra, pues bien, el hombre con nivel cultural, digamos que tropieza unas pocas veces menos.
No es fácil darse cuenta de que viviendo sin droga una persona es mucho más feliz, y de que la droga destruye la personalidad y anula la libertad. No es tan sencillo reconocer que la felicidad y la fidelidad se conjugan bien, mientras que el despelote nos convierte en animales. Muchas personas opinan incluso lo contrario de estas dos afirmaciones anteriores; con la propia droga llegan a decir que es un viaje alucinante y que se debe probar, que la droga mata lentamente, pero que es igual, no tiene prisa, etc.
Quien analiza todo, pros y contras, acaba rechazando las conductas peligrosas y tendentes al SIDA. Por eso, las campañas positivas que hablen de felicidad están bien, pero no suelen llegar al gran público. Se hace inevitablemente necesario hacer campañas positivas anunciando desgracias; éstas sí que llegan al gran público, éstas sí que impactan, éstas sí que demuestran su eficacia.
En lo relativo a la salud, se dice y comprobamos, que no sabemos valorarla hasta que se pierde. Para conservarla y animar a otros a hacerlo, se puede recordar la alegría, la desenvoltura y ganas de vivir que tiene una persona con salud. Bien, pero para poder distinguir las cosas, los objetos, además de la luz necesitamos ver sombras, necesitamos que nos recuerden con frecuencia qué pasa si perdemos la salud. Necesitamos recordar qué nos dolerá, cuánto sufriremos, cuándo moriremos, cómo, etc. Somos así, si no, no somos capaces de valorar la salud.
Recordemos las campañas que en España hacía la DGT (Dirección General de Tráfico) hace unos años; fue una campaña dura, pero de las más eficaces. Los anuncios mostraban la realidad de un accidente de tráfico. Los anuncios que muestran los accidentes, los fallecidos, los lisiados, son los anuncios que impactan. Los anuncios que hablen, por ejemplo, de ser prudente pues la familia espera, etc. están muy bien también, pero tienen una menor eficacia. No obstante, no existe la campaña ideal, son necesarias los dos tipos de campañas.
Los problemas de incendios forestales son objeto también de campañas de sensibilización. Se muestra, sobre todo, los desastres que produce el incendio a su paso, para que por contraste con su estado habitual nos impacte. También debe haber sensibilización de amor a la naturaleza, a los bosques, etc. Está muy bien. Lo que tampoco hacen los responsables de la lucha contra la deforestación por el fuego, es limitarse a plantar árboles, no, sobre todo lo que hacen es impedir la quema de los que tenemos, impedir la quema de los bosques. Todas esas tareas son positivas, son "en positivo", unas construyendo, plantando árboles, y otras mostrando lo que quema el bosque, que es el fuego.
Resumiendo, decir nuevamente que todas las campañas que luchen contra el SIDA son positivas. Es más fácil hablar de lo bello y feliz de la vida sin el SIDA, que ser profeta de desgracias. A nadie le gusta hacer el trabajo sucio, pues es mucho menos cómodo y agradecido. Son necesarias las dos tipos de campañas en positivo indicadas, según el nivel cultural del receptor, así serán más efectivas unas u otras.
Pasando ya un poco al capítulo personal, el que firma este documento, tuvo una entrevista con Francisco Parras, el director del Plan Nacional sobre el SIDA, en la que le animaba a que hiciera campañas promoviendo los valores humanos especialmente entre la juventud, campañas que educaran. Pero no, es una persona de piñón fijo. Ni tan siquiera aceptaba el pluralismo: ¡Hagan al menos, diversidad de campañas, quizá una colegiala no quiera recibir el mismo mensaje que una prostituta en relación al SIDA!, pues no.
Cuántas veces, al ver las campañas contra el tabaco, contra los incendios forestales, los accidentes de tráfico, me suelo preguntar, ¿por qué estos mismos mensajes no se llevan al terreno del SIDA? ¿Tantos prejuicios tienen algunos? Al final las imprudencias se pagan, respeta las normas del fuego, son algunos lemas.
Si hace diez años las personas que formamos el Comité Independiente Antisida, al que represento, quisimos poner el término independiente al nombre de la asociación fue para dejar claro que no seguíamos los dictados oficiales, y al contrario que muchas otras asociaciones, no queríamos convertirnos en correa de transmisión, o largo brazo, del Ministerio de Asuntos Sociales.
Consideramos que en la tarea de realización de campañas contra el SIDA, lo mejor es la explicación en pequeños grupos, de lo que es la enfermedad y todo lo que lleva consigo. En esas charlas con grupos homogéneos, se les puede hablar con su lenguaje, transmitiendo los mensajes más adecuados para el colectivo al que uno se dirige, pues esta es una característica que adolecen las campañas "a lo grande". En el Comité Independiente Antisida nos preocupamos desde el principio en dar muchas charlas sobre el SIDA en colegios e institutos. Charlas con el necesario nivel médico, pero que también estuvieran acompañadas de algún que otro consejo positivo cuando se trata el capítulo de la prevención. Animamos a los jóvenes en la futura madre de sus hijos, o en el futuro padre de sus hijos, y les animamos a que reflexionen acerca de qué modelo de persona aprecian. Les decimos que cada cosa tiene su tiempo, y que el correr demasiado puede conducirles a un callejón sin salida. Este es nuestro modo de trabajar, este es el modo que aconsejamos.
¿Por qué las campañas contra el SIDA no funcionan?
Comité Independiente Antisida
De todos es sabido que la mayor parte de las campañas contra el SIDA en muchos países del mundo se hace promocionando el preservativo. Ni siquiera la Organización Mundial de la Salud (OMS) se da cuenta que en un mundo pluricultural no se pueden aplicar las mismas medidas en todos los países. No se pueden realizar las mismas campañas sobre el SIDA en algunas colectividades o sectores de la sociedad que difieren en sus costumbres, sus edades, su formación, etc.
Recomendar el preservativo, y no la responsabilidad y el rechazo de comportamientos peligrosos, es igual de estúpido que un consejo que a veces se ha visto escrito contra el racismo. A los grupos racistas no se les ocurre otra cosa para evitar disturbios o problemas racistas, que pintar en las calles la siguiente leyenda: "¡Negro!, ayúdanos a combatir el racismo: vuélvete a tu país". Con esta frase, una persona que no analice bien el problema, pensará que tienen razón: si no hay inmigrantes negros no hay racismo. Pero quien tenga dos dedos de frente se dará cuenta de que aunque esa medida fuera viable, ¿estaría resuelto ya el odio interior que sienten hacia las personas de color? ¿Se está atajando la raíz del problema? Pues esa es la lógica que utilizan también los apologistas del preservativo. ¿Se está resolviendo el desorden con que muchas personas tratan su cuerpo? Si ese lema contra el racismo se les ocurre a los racistas, ¿por qué se les ocurre a otros la solución del preservativo para el SIDA?
La administración pública de muchos países está cargando, pues, con una responsabilidad moral de enormes proporciones. ¿Se atreverá a dar cuenta de los resultados de su campaña que no cesa, dentro 15 o 25 años? Hay cosas que no requieren el título de profeta para ser profetizadas. El cruel resultado de la droga estaba cantado. Y sin embargo, lejos de perseguirse como lo que es, un crimen horrendo, se toleró e incluso se fomentó en muchos países. Ahora, ¿cuántas familias padecen una tragedia incomparable y casi siempre irreversible? Las consecuencias disolventes de la neurotización freudiana de la sexualidad ya están más que cantadas: están a la vista. ¿Cómo es posible que los responsables de la salud pública y del bienestar social de un país civilizado cierren los ojos a realidad tan clara?
Es importante que la información de lo que es el SIDA y sus formas de transmisión llegue al último rincón del mundo, pero no todo es información, la educación es mucho más, y ahí debería incidir toda campaña sobre el SIDA. En 1990, en Bujumbura (Burundi), al hablar de la epidemia del SIDA explicaba Juan Pablo II que "informar sobre los riesgos de la infección y organizar un programa de prevención desde el punto de vista puramente médico no sería digno del hombre, si el hombre mismo no fuera invitado a redescubrir las exigencias de la madurez emocional y de la sexualidad ordenada. Es necesario informar y educar, no aceptando que los problemas puedan ser tratados sin tener en cuenta la ética, porque de lo contrario el origen de la enfermedad no puede ser entendido ni